miércoles 1 de febrero de 2012

Si quieren ver cómo NO se diseña una página web, entre a http://www.cayey.upr.edu.  Es la página peor diseñada en el planeta.  De entrada han puesto enlaces no relacionados entre sí en el mismo lugar y ni siquiera los pusieron en orden alfabético (a falta de lo demás el ABCDEF nos habría ayudado.).


miércoles 21 de diciembre de 2011

Estados Unidos desarrolla cepa superinfecciosa del virus de gripe aviar

Edwin Vázquez de Jesús

El gobierno de los Estados Unidos de América le ha solicitado a dos revistas científicas, por primera vez en la historia, que se autocensuren y no publiquen parte de un estudio sobre la gripe aviar.  La razón es que ambas revistas están a punto de publicar los resultados de un controversial estudio donde dos grupos de científicos, uno en Holanda y el otro en Estados Unidos, manipularon genéticamente al virus que causa la gripe aviar para hacerla mucho más patógena.  Y no son dos revistas cualesquiera sino dos de las más prestigiosas de la ciencia: la americana Science y la británica Nature.  

La gripe aviar usualmente afecta a las aves solamente.  Sin embargo, a veces el virus es capaz de pasar a seres humanos que entren en contacto con el mismo.  En este caso, la tasa de mortalidad es de casi un 50 porciento de las personas infectadas, lo que la convierte en la gripe más letal que existe.  Se estima que es mucho más peligrosa que la gripe humana causada por el virus AH1N1 que causó unas 100 millones de muertes en el 1918 durante la pandemia de la llamada gripe española. La gripe aviar es causada por una variante conocida como AH5N1.

Dado que AH5N1 se transmite sólo de aves a personas, el gobierno de Estados Unidos financió los dos estudios de referencia a través de sus Institutos Nacionales para al Salud (NIH, por sus siglas del inglés).  La justificación fue determinar cuán fácil o difícil sería para grupos terroristas manipular al virus para lograr que se transmitiera de forma más rápida, no solo a través del contacto directo de ave a humano, sino a través de aerosoles producidos cuando, por ejemplo, una persona estornuda.  

Ambos grupos de científicos lograron alterar el virus genéticamente y crear una cepa altamente contagiosa, letal y peligrosísima que, de escapar o caer en manos de terroristas, podría causar una catástrofe mundial.  Lo que está ahora solicitando el gobierno de Estados Unidos, el mismo que financió los proyectos, es que no se publiquen algunos detalles de las investigaciones para evitar que grupos terroristas puedan duplicarlos y crear sus propias cepas como armas biológicas.  
Aunque los editores de las revistas se han mostrado receptivos a la idea de no revelar los detalles, algunos científicos lo ven como una intromisión a la libertad de expresión y al libre flujo de ideas en la ciencia.  Sin embargo, independientemente de lo que decidan los editores, ya muchos de los detalles fueron revelados en una conferencia científica llevada a cabo recientemente.  

Pulse la figura para ampliarla
Estructuralmente el virus AH5N1 es muy similar al AH1N1.  Su diferencia principal radica en una proteína que le ayuda a enlazarse a receptores de células en el tracto respiratorio de las aves, denominada hemaglutinina 5 (de ahí el H5).  De todas las cepas existentes, AH1N1 ha sido la más letal.  De hecho, fue la causante de la reciente pandemia del 2009, aunque resultó ser relativamente benigna,  mató a una de cada 10,000 personas infectadas, o unas 14,000 a través del mundo.  Se estima que las medidas salubristas tomadas por los gobiernos, las medidas preventivas tomadas por la gente y la intensa campaña educativa a nivel mundial sobre cómo evitar el contagio contribuyó a la baja mortalidad.  


Ahora nos enfrentamos a una situación donde el gobierno de un país podría ser el resonsable de una pandemia más terrible que la del 1918.  La ciencia ficción de la película Contagion, que precisamente trata sobre un brote causado por el AH5N1, podría convertirse en realidad.  

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Para más información lea un artículo del New York Times sobre el tema.  

sábado 10 de diciembre de 2011

Turquía Censura la Evolución

El gobierno turco ha bloqueado sitios que tratan temas de evolución con las mismas herramientas con las que bloquea sitios de pornografia y terrorismo.  Aunque las protestas internacionales han obligado al gobierno a revertir su decisión, esta es una señal peligrosa de censura y manipulación mediática.

Estaremos pendientes a lo que sucede en Turquía y con el ojo puesto en nuestros propios gobiernos.  Para más información sobre esta noticia favor de pulsar AQUÍ.

sábado 12 de noviembre de 2011

El cromosoma X, promotor del sexo fuerte.


© Edwin Vázquez de Jesús
Universidad de Puerto Rico en Cayey


El par 23 de los cromosomas es particular.  No se comporta como los demás.  En las mujeres el par 23 está formado por dos cromosomas X y en el hombre por un X y un Y.  Este es el par que determina el sexo.  Mientras que los otros 22 cromosomas, los autosomas, tienen una pareja con la que pueden formar tremendo conversatorio (uno proviene del padre y el otro de la madre), el cromosoma X no tiene con quién hablar. Especialmente en los hombres, donde es un cromosoma solitario. 




Lo más cercano que tiene es al pequeño cromosoma Y, con el cual comparte muy poca información.  Como una pareja molesta, prácticamente no se dirigen la palabra.  En las mujeres, con sus dos X, no debería ocurrir esto.  Sin embargo, durante el desarrollo del embrión uno de ellos se va a dormir, como una bella durmiente, quedando casi totalmente inactivado (se le da el nombre de cuerpo de Barr).  



Cuál de los dos se inactiva parece ser una cosa al azar: en unas células será el X que provino de la madre y en otras el que provino del padre. La realidad es que el X activo estará algo solitario, pero compensa su soledad trabajando el doble.  O sea, los niveles de expresión de los genes que codifica son casi el doble que el de los autosomas. 

Cosa fascinante.  Esto significa que las células de las mujeres son un mosaico donde en unas está activo el X maternal y en otras el paternal.  Pero en el hombre no se inactiva la única X que posee porque el embrión no se desarrollaría.  Esto es testimonio de la importancia que tiene X para la supervivencia del ser humano.  Por ejemplo, existe una condición donde se conciben mujeres con un solo cromosoma X, debido a un defecto en el proceso que da lugar a las células sexuales.  Se les describe como X0 y nacen con el Síndrome de Turner.  Pero no existen hombres 0Y porque X es imprescindible.  Y es de esperar dado que este cromosoma codifica para unos 900 a 1,400 genes de los 20,000-25,000 que poseemos los humanos.  

Podemos pensar en el segundo X como una repuesta genética.  Si se hereda un X dañado estará el otro para compensar el daño.  Por ejemplo, la hemofilia es una condición donde la sangre no coagula y las personas podrían morir desangradas.  Usualmente se debe a un defecto en el cromosoma X donde están las instrucciones para la formación de una proteína necesaria para la coagulación (factor VIII o IX).  Por tanto una mujer que hereda un X dañado no sufrirá de hemofilia porque el otro X tiene las instrucciones correctas para formar el factor de coagulación que falta.


En los hombres la situación es otra.  A falta de un segundo X, sufrirá la condición si su único X está dañado.  Lo mismo ocurre para otras condiciones ligadas al X, tales como el daltonismo y la distrofia muscular Duchenne.  

Este es otro ejemplo donde las mujeres, que algunos macharranes ignorantes han denominado como “el sexo débil”, han sido designadas por la naturaleza como el verdadero sexo fuerte.  

Al fin y al cabo, es un asunto de seXXo.  


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También puedes enviar el siguiente enlace:  http://goo.gl/nO7AP

viernes 21 de octubre de 2011

El Patético Caso del Cromosoma Y

© Edwin Vázquez de Jesús
Universidad de Puerto Rico en Cayey



De los 24 cromosomas distintos que poseemos los humanos (22 autosomas más X y Y), el Y es el que  posee menos genes.  Este es precisamente el cromosoma que determina el sexo masculino de los fetos.  Se estima que poseía 1,438 genes en sus 50 millones de pares de bases, pero durante el transcurso de nuestra evolución sólo le quedan unos 80 debido a mutaciones acumuladas.  Estos 80 codifican para unas 23 proteínas funcionales. Sin embargo no es el cromosoma más pequeño: esa distinción la posee el 21, con 49 millones de pares de bases y unos 300-400 genes estimados. De hecho, el cromosoma Y sigue acumulando mutaciones y en unos cuantos millones de años será un cromosoma inservible.  Habrá, para todos efectos, desaparecido del genoma humano.  



La razón por la que acumula tantas mutaciones es que no tiene un cromosoma homólogo o hermano con el cual compartir secuencias que restauren mutaciones que haya sufrido.  Ese proceso se conoce como entrecruzamiento y ocurre durante el proceso de división celular que da lugar a óvulos y espermatozoides (la excepción es una pequeña sección en las puntas llamadas telómeros).  Además está sujeto a una tasa de mutaciones 5 veces mayor al resto de nuestro ADN por, entre otras razones, las frecuentes divisones celulares que dan lugar a los espermatozoides.  Sin embargo, aunque sólo codifique para 23 proteínas, una de ellas es fundamental para determinar el sexo del feto.  Se llama SRY.  


La presencia de la proteína SRY determinará si el feto se convierte en varón.  Si no se produce, el feto será una niña.  Esto es porque durante el desarrollo del feto células en el primordio gonadal que formarán parte de los testículos u ovarios se encuentran en un estado de indecisión celular.   La presencia de la proteína SRY hará que esas células se dirijan hacia la formación de testículos.  Su ausencia causará la formación de ovarios.  De hecho, en casos donde se produce una forma mutada de la proteína SRY, el feto desarrollará órganos sexuales femeninos aunque con disfunciones asociadas.  

A eso se reduce, al fin y al cabo, la gran diferencia entre hombres y mujeres: una proteína que si está presente hará que el feto se convierta en niño.  Pero, ¿de dónde proviene el cromosoma Y?  La evidencia molecular apunta a que tanto el cromosoma X como el Y provienen de dos cromosomas autosomales (este término se usa para describir a los demás cromosomas que nada tienen que ver con la determinación del sexo sino con las demás funciones).  En algún momento de nuestra evolución, uno de los dos asumió una serie de mutaciones que lo relegaron a lo que es hoy el cromosoma Y.  O sea, el X y el Y fueron cromosomas hermanos, uno de los cuales sufrió cambios radicales que lo convirtieron en un enano cromosomal.  

Esto tiene una implicaciones que van más allá de lo molecular.  A largo plazo, debemos preguntarnos si los hombres somos imprescindibles para la supervivencia de la especie humana.  La pregunta es válida porque los fetos tienen el potencial de convertirse en hembra o varón con la sola presencia de la proteína SRY.  Con las técnicas de ADN recombinante desarrolladas las mujeres del futuro podrían fecundar óvulos in vitro e implantarlos en el útero de cualquier mujer apta.  Los hombres tenemos la desventaja biológica de que somos incapaces de desarrollar bebés en nuestros cuerpos.  En este escenario futurista lleno de mujeres, todo lo que tienen que hacer es, cuando quieran tener un varón (quizás para ponerlo en un museo) es inyectarle la proteína SRY a la mujer en gestación.  



Hay que admitir pues, que biológicamente las mujeres son superiores a los hombres.  Yo no tengo complejos macharranes y no tengo problemas en aceptar ese resultado de la evolución humana.  Pero también entiendo que sin nosotros la vida no sería igual.

(Regálaselo a ese amigo machista. Envíale este enlace: http://bit.ly/phb1pS)

Cromosomas


© Edwin Vázquez de Jesús, UPR-Cayey
(Favor pulsar sobre las figuras para ver su atribución).

Es iluminador darse cuenta, a un nivel muy cognitivo, de que las instrucciones moleculares para formar a un organismo se encuentran codificadas en una molécula con una estructura decepcionantemente sencilla.  El ácido deoxiribonucleico, o ADN, está formado por moléculas llamadas nucleótidos que forman enormes cadenas con miles de estos enlazados.  Cada nucleótido, a su vez, es una molécula formada por un grupo fosfato, un azúcar y una base nitrogenada.  Esta última viene en cuatro versiones: adenina (A), guanina (G), timina (T) y citocina (C).  La figura siguiente representa un nucleótido con la base nitrogenada adenina.


Los nucleótidos, como el de arriba, se unirán como cuentas en un collar para formar una larga cadena.  Esta luego se asociará a otra para formar una cadena doble en forma de hélice asumiendo así la estructura familiar de ADN que vemos en los textos de ciencia.


Note que si en una cadena hay adenina, en la cadena opuesta habrá, invariablemente, timina.  Y si hay guanina en la otra habrá citocina.  A esto le llamamos complimentaridad de bases: A parea con T y G parea con C.  De esta forma, si sabe la secuencia de nucleótidos de una cadena podrá fácilmente derivar la de la cadena opuesta.


La secuencia, o el orden de los nucleótidos contiene el código para la formación y el funcionamiento de los organismos.  De tal modo que cuando en el 2003 se dilucidó la secuencia del ADN humano, lo que se hizo fue determinar el orden de los nucleótidos en las 23 moléculas de ADN que contenemos en nuestras células.  A estas moléculas les damos el nombre de cromosomas, aunque el término incluye también a algunas proteínas íntimamente asociadas con el ADN.  En realidad tenemos 23 pares de cromosomas en cada célula, excepto en las células sexuales (óvulos y espermatozoides), donde tenemos sólo 23.  

Así que los humanos somos criaturas con 23 pares de cromosomas en el núcleo de casi todas nuestras células.  Nuestros primos los simios tienen 24 pares, ya que nuestro cromosoma 2 es una unión de dos cromosomas de los simios.  Ni el número de cromosomas, ni la cantidad de ADN, refleja necesariamente la complejidad del organismo.  He aquí el contenido genético de otros organismos en pares de bases (pulse sobre la figura para verla ampliada).  


Fíjese que la mayoría de los anfibios y muchas de las plantas con flores tienen mucho más ADN que nosotros.  Algo similar ocurre con los genes.  Estas son secuencias específicas de ADN que codifican para una proteína en particular (o también para moléculas llamadas ARN).  Los humanos tenemos unos 20,000 genes mientras que el arroz tiene más de 46,000.  ¿A qué se deben estas discrepancias?  En gran medida a redundancia en el ADN (genes duplicados) y ADN que ya no codifica para nada pues es un remanente de nuestro pasado evolutivo, entre otras razones.

Nuestros cromosomas son clasificados con números, en términos generales, según el tamaño.  Así, el más grande lleva el número 1, el que le sigue el 2 y así sucesivamente.  El último cromosoma es el que determina el sexo y en lugar de un número (23), lo describimos con una letra; X o Y.  

En cuanto a su estructura, usualmente los describimos en su estado duplicado.  Sucede que antes de que una célula se divida en dos, tiene que duplicar el ADN para que cada célula reciba un complemento completo de cromosomas.  Antes de la división los cromosomas se condensan de tal forma que es relativamente fácil distinguirlos bajo un microscopio.  


El centrómero es una región donde se pegan proteínas que participarán en la separación de ambas copias del cromosoma.  Los telómeros son regiones en los extremos que tienen una secuencia repetida miles de veces.  Esto es necesario porque cada vez que el ADN se duplica se pierde una pequeña porción en las puntas.  Como lo que allí hay son secuencias que no codifican para nada esta pérdida no tiene consecuencias negativas para el organismo.  Además, existe una enzima llamada telomerasa que se encarga de reemplazar el pedacito de punta que se perdió.  De hecho, según envejecemos producimos cada vez menos telomerasa, por lo que el ADN perdido no es reemplazado y esto podría estar asociado a los efectos del envejecimiento.  

A veces ocurren defectos en la división de las células reproductivas y la copia de uno de los cromosomas duplicados podría no despegarse.  Esto resultaría en que una de las dos células hijas tendrá una copia demás y la otro una de menos.  Por tanto, un óvulo podría terminar con dos coromosomas 21 en lugar de uno sólo, como debería ser.  Así, cuando sea fecundado por un espermatozoide la nueva criatura tendrá dos cromosomas 21, uno de la madre y otro del padre, como deber ser.  En el caso de un óvulo que por error ya tenga dos copias del cromosoma 21, después de la fecundación tendrá 3, al sumarle el cromosoma 21 que aportó el espermatozoide.  Esto resultaría en una condición llamada trisomía.  En el caso del cromosoma 21 le llamamos trisomía 21 o síndrome de Down.  

Existe una forma sencilla de saber, aún antes de nacer, si un bebé tendrá algún defecto en el número de sus cromosomas.  La técnica consiste en sacarle fotos a travésde un microscopio a los cromosomas teñidos, y luego cotejar si tiene un par de cromosoma 1, un par del 2, etc.  La técnica se llama cariotipo y se vería algo así:


Fíjese en este caso que aparecieron 3 cromosomas 21, un caso de síndrome Down.  Además note que la criatura será un niño, pues el par 23 es XY.  De haber sido niña el último par habría sido XX.  

En escritos posteriores describiré en términos generales cada uno de los 24 cromosomas distintos que poseemos los humanos (cromosomas 1 al 22, el X y el Y).

lunes 17 de octubre de 2011

La Fotosíntesis Nuestra de Cada Día

Aclaración: La siguiente es una explicación "light" ("no pun intended") del proceso de fotosíntesis.  Me he concentrado en la versión común del proceso, obviando variantes del mismo que pueden confundir al que se acerca al tema por primera vez.


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El proceso de la fotosíntesis representa el milagro natural de atrapar energía que proviene del Sol y ponerla a la disposición de todas las criaturas de la Tierra. Sólo la pueden llevar a cabo aquellos organismos que tengan las sustancias capaces de absorber la luz. A estas sustancias les llamamos pigmentos, de los cuales existen varios tipos. Están las clorofilas, los carotenoides y las xantófilas, entre otros. Se encuentran acumulados en estructuras llamadas cloroplastos que están presentes en las plantas y en las algas. También están presentes en las cianobacterias.

 De forma sencilla, la fotosíntesis se puede resumir como un proceso en el cual, en presencia de luz, se forman dos compuestos necesarios para luego formar azúcar. Estos son ATP y NADPH. Una vez formados, ocurrirá un proceso en ausencia de luz donde el azúcar será formada usando carbonos de la atmósfera. Este proceso, llamado fijación de carbono, representa uan de las reacciones más importantes de la naturaleza. Es así porque los carbonos provienen de dióxido de carbono que generamos como un deshecho de reacciones químicas en nuestro cuerpo. O sea, lo que es basura para unos es un tesoro para otros. De no ser usado a través de fotosíntesis, se acumularía en la atmósfera y contribuiría al calentamiento global. Al final, las azúcares formadas tendrán entre sus enlaces parte de la energía absorbida del Sol y pasará a nosotros a través de la cadena alimentaria.


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El proceso completo se puede dividir en dos partes: una que requiere de la presencia de luz y la otra que no la requiere. En la primera parte la energía del Sol es absorbida por pigmentos que se encuentran en estructuras de los cloroplastos (o las membranas celulares de las cianobacterias) llamadas tilakoides. Allí están acumulados en regiones llamadas Fotosistema II y Fotosistema I. La luz incide sobre ambos fotosistemas y un par de electrones llenos de energía son transportados desde cada uno por una serie de moléculas que se los pasan unos a otros, como un juego molecular de la papa caliente. Los electrones del fotosistema II terminan en el Fotosistema I, reemplazando los que este último perdió cuando absorbió luz y que fueron finalmente usados para formar NADPH. Los electrones que perdió el Fotosistema II son reemplazados a partir de una molécula de agua, la cual es descompuesta en una reacción donde también se libera oxígeno como un deshecho del proceso. Este es el oxígeno que pasará a la atmósfera y eventualmente llegará a nuestros pulmones para que podamos respirar. Nuevamente, lo que es basura para unos es un tesoro para otros.


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 Parte de la energía de los electrones que salen del fotosistema II es usada para formar el otro gran producto de estas reacciones: ATP. La segunda parte del proceso, la que no requiere de luz, ocurre en un fluido que baña a los tilakoides del cloroplasto y al que llamamos estroma. Aquí ocurren una serie de reacciones químicas donde se restablece la molécula original que inició el proceso. Por eso se le da el nombre de ciclo. El Ciclo de Calvin, para ser más precisos. En esencia, tres moléculas de cinco carbonos (15 carbonos en total) cada una, se unen con tres moléculas de dióxido de carbono para formar tres moléculas de seis carbonos (18 carbonos en total). Estas son convertidas rápidamente a 6 moléculas de 3 carbonos cada una (siguen habiendo 18 carbonos en total). Luego, a través de un proceso químico, una molécula derivada de las 6 anteriores abandona el ciclo. Es un azúcar de 3 carbonos llamada G3P (el nombre técnico es gliceraldehído-3-fosfato. Al abandonar el ciclo dejó atrás 5 moléculas de 3 carbonos (para un total de 15 carbonos), que serán rearregladas para regenerar las 3 moléculas originales de 5 carbonos cada una. Y así se repetirá el ciclo. Las reacciones del ciclo de Calvin requieren de ATP y NADPH, productos de las reacciones que ocurrieron en presencia de luz. 

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El producto final de la fotosíntesis, el azúcar G3P, servirá de base para formar otros azúcares como glucosa, entre otras moléculas. Así, parte de la energía del Sol está almacenada ahora en forma de energía química en los azúcares productos de la fotosíntesis. Gracias al Sol, y a los organismos fotosintéticos que pueden atrapar parte de su enegía y convertirla en una forma que podemos usar, hay vida en la Tierra. Somos entonces, al fin y al cabo, hijos e hijas del Sol.





© Edwin Vázquez de Jesús, Ph.D.
Universidad de Puerto Rico en Cayey

martes 26 de julio de 2011

Sobre eslabones perdidos y lagartijos separados


Edwin Vázquez de Jesús, Ph.D.
Universidad de Puerto Rico en Cayey


¿Cómo ocurre la formación de especies nuevas? Mucha gente tiene la falsa percepción de que lo que ocurre es que un organismo sufre un cambio radical y se convierte en otra cosa.  Y no es su culpa, sino de los que estamos llamados a explicar con claridad cómo ocurre el proceso.  De ahí sale la idea equivocada de que hay eslabones “perdidos”, implicando que la evolución es como una cadena donde un organismo se convierte en otro, éste en otro más “adelantado”, y así sucesivamente hasta llegar, en el caso nuestro, a lo que creen es la culminación del proceso: el ser humano.  La siguiente imagen, tan arraigada en la conciencia de la gente,  resumen este concepto erróneo  y da lugar a la disparatada frase de que "el hombre descendió del mono" (la evolución lo que establece es que tanto el mono como el ser humano provienen de un ancestro común).  


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Lo que hay que aclarar de entrada es que la evolución no ocurre a nivel de individuos sino de poblaciones.  Las poblaciones (grupos de una misma especie) son las que evolucionan.  Y esto sucede a través de cambios genéticos que, si bien ocurren a nivel individual, no es hasta que se propagan por la población y se establecen en la mayoría de los individuos que decimos que una especie está evolucionando.  Hay varios factores que contribuyen a la propagación del cambio genético, pero uno de los más importantes será la capacidad reproductiva de los individuos que lo sufren y lo heredan.  Si dos individuos sufren cada uno un cambio genético que, aunque distinto, les confiera la habilidad de ver luz ultravioleta, por dar un ejemplo, la carrera evolutiva será ganada por el que más y mejor se reproduzca; el que tenga más progenie.  No necesariamente por el que mejor vea la luz ultravioleta.  

Otro factor imprescindible será la selección natural.  La ventaja de ver luz ultravioleta debe conferirle a los que la poseen una ventaja tan grande sobre las que no la poseen que no ver luz ultravioleta resultaría eventualmente en la desaparición de los que carezcan de este nueva "ventaja" evolutiva.  Por supuesto esto presupone que el cambio sea heredable.

Algunas mariposas reflejan luz ultravioleta como un mecanismo para atraer parejas sexuales.  Imagínese un escenario donde aves con la capacidad de ver luz ultravioleta tengan una fuente enorme de alimentos de estas mariposas y otras aves sean incapaces de verlas.  Poco a poco las últimas irán desapareciendo por falta de alimento y las que ven a las mariposas predominarán en la población por la selección natural. 

Anolis carolinensis.
Imagen de
Wikipedia Commons
¿Y qué de los eslabones perdidos?  Usemos otro ejemplo para ilustrar por qué éste es un concepto erróneo. Imaginemos una isla no descubierta donde habita una sola especie de lagartijo.  Podríamos llamarlo con el nombre ficticio de Anolis primerus. Existe en nuestra imaginaria isla una gran población de A. primerus.  De pronto ocurre un gran terremoto y se crea una fisura gigante en la tierra que divide a la isla en dos partes, norte y sur.  Ahora tenemos dos poblaciones de lagartijos, idénticos a ambos lados de la isla.  Sin embargo, con el pasar de los años, y como es natural, comenzarán a acumularse cambios genéticos, especialmente en la forma de mutaciones, que harán que ambas poblaciones diverjan cada vez más la una de la otra.  

Antes del terremoto también habían cambios genéticos.  Pero dado que los lagartijos se reproducían entre sí, el cambio era distribuido por toda la población manteniendo la homogeneidad de la especie.  Luego del terremoto tenemos dos poblaciones que seguirán destinos separados que resultarán en cambios  genéticos que se quedarán en cada población de forma aislada.  Eso quiere decir que cientos de años después (quizás antes), ambas poblaciones serán tan distintas entre sí que, aún si ambas partes de la isla volvieran a unirse, ambos grupos serán incapaces de parearse sexualmente entre ellos.  Son ahora dos especies distintas.  De hecho, algún biólogo que descubra la isla encontrará dos tipos de lagartijos y los nombrará como le plazca: a lo mejor A. nortis y A. suris.  Los análisis anatómicos y genéticos le convencen de que ambos proceden de un ancestro común.  Entonces comienza a excavar y encuentra fósiles de un lagartijo extinto en ambos lados de la isla, distinto a A. nortis y A. suris. Los estudios del ADN prueban concluyentemente que tanto A. nortis como A. suris provienen del lagartijo extinto: nuestro A. primerus original.

A. primerus es entonces el ancestro común de A. nortis y A. suris pero no es el eslabón perdido de ninguna de las especies.  De hecho, en ambos casos A. primerus se fue conviertiendo lentamente en A. nortis y A. suris, por lo que en todo caso lo que habría serían dos gradientes de fósiles, cada uno mostrando un pequeño paso en la evolución de A. primerus hacia A. nortis y hacia A. suris.  Dado lo difícil que es la preservación de huesos en la naturaleza, será casi imposible conseguir un especimen de cada una de las etapas de esta evolución hipotética.  Pero sí deberíamos ser capaces de encontrar, aquí y allá, en un estrato y otro, fósiles de transición que demuestren de forma inequívoca lo que nuestro biólogo ya confirmó a través de sus análisis genéticos.


Representación de Gondwana.
Junto con Laurasia al norte formaban Pangaea
antes de separarse en dos supercontinentes.
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Algo similar le ocurrió a los elefantes.  Existen tres especies de elefantes: dos en África (Loxodonta africana y L. cyclotis) y una en la India (Elephas maximus).  Toas las demás especies y géneros de elefantes se extinguieron.  ¿Cómo se explica la presencia de elefantes en la India (y otras partes de Asia),  tan separada geográficamente del continente africano?  La explicación nos la da la geología.  Tanto India como África pertenecían al supercontinente de Gondwana, que también dio lugar a América del Sur, Madagascar, Australia y Antártica hace unos 165 millones de años.  Cuando India se separó, llevó consigo una carga biológica que incluía al ancestro común de los elefantes africanos.  Una vez India choca con Asia (causando como resultado de la colisión la formación de las Himalayas), los elefantes estuvieron en libertad de variar genéticamente de forma independiente de sus hermanos africanos.  

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Cuatro mil millones y medio de años, la edad estimada de la Tierra, son tiempo suficiente (y sobra) para que el proceso de la evolución haya resultado en los millones de especies de organismos que habitan el planeta.  Como ramas de un árbol, siempre es posible asignarle un ancestro común a cualquiera dos organismos.  Es que, al fin y al cabo, todos estamos genéticamente atados por la evolución.



Se permite su reproducción con las debidas atribuciones de autor y afiliación.





sábado 4 de junio de 2011

Libros de National Academies Press Gratis en PDF

La National Academies Press (NAP), que publica libros relacionados con las ciencias, educación, salud y tecnología, acaba de poner a la disposición de todos la colección completa de sus libros totalmente gratis en formato PDF.

Entre los libros disponibles están:


Science and Creationism: A View from the National Academy of Sciences, Second Edition.

While the mechanisms of evolution are still under investigation, scientists universally accept that the cosmos, our planet, and life evolved and continue to evolve. Yet the teaching of evolution to schoolchildren is still contentious.

In Science and Creationism, The National Academy of Sciences states unequivocally that creationism has no place in any science curriculum at any level.
Briefly and clearly, this booklet explores the nature of science, reviews the evidence for the origin of the universe and earth, and explains the current scientific understanding of biological evolution. This edition includes new insights from astronomy and molecular biology.
Attractive in presentation and authoritative in content, Science and Creationism will be useful to anyone concerned about America’s scientific literacy: education policy makers, school boards and administrators, curriculum designers, librarians, teachers, parents, and students.


How People Learn: Brain, Mind, Experience, and School: Expanded Edition.

This popular trade book, originally released in hardcover in the Spring of 1999, has been newly expanded to show how the theories and insights from the original book can translate into actions and practice, now making a real connection between classroom activities and learning behavior. This paperback edition includes far-reaching suggestions for research that could increase the impact that classroom teaching has on actual learning.

Like the original hardcover edition, this book offers exciting new research about the mind and the brain that provides answers to a number of compelling questions. When do infants begin to learn? How do experts learn and how is this different from non-experts? What can teachers and schools do-with curricula, classroom settings, and teaching methods–to help children learn most effectively? New evidence from many branches of science has significantly added to our understanding of what it means to know, from the neural processes that occur during learning to the influence of culture on what people see and absorb.
How People Learn examines these findings and their implications for what we teach, how we teach it, and how we assess what our children learn. The book uses exemplary teaching to illustrate how approaches based on what we now know result in in-depth learning. This new knowledge calls into question concepts and practices firmly entrenched in our current education system.

Otros libros de gran impacto incluyen los siguientes:

Surrounded by Science: Learning Science in Informal Environments

Ready, Set, SCIENCE!: Putting Research to Work in K-8 Science Classrooms

From Neurons to Neighborhoods: The Science of Early Childhood Development

On Being a Scientist:A Guide to Responsible Conduct in Research: Third Edition


Acceda el  comunicado de la NAP pulsando AQUÍ.

jueves 21 de abril de 2011

Un reto a los creacionistas

Los creacionistas, que interpretan la Biblia literalmente y creen que un ser sobrenatural lo creó todo en seis días, parten desde la ignorancia, y desde la ignorancia argumentan, que la evolución no puede haber ocurrido porque Dios creó a cada organismo tal y cual es.  Cada cosa "según su especie", para citar el Génesis.  Parten desde una actitud obtusa, cerrada a toda alternativa.  Son fanáticos en el sentido más estricto de la definición.  Un ser sobrenatural dijo "sea esto y lo otro" y todo fue. He ahí el ejemplo más claro de una superstición.  Y luego critican a los mayas por sus creencias o a las tribus africanas por sus dioses y sus relatos sobre el origen de la vida.  Para ellos el relato de Occidente sobre cómo llegamos aquí es el único válido.  Y por eso son capaces de matar.  Uno de sus héroes, el Josué bíblico, que tiene un libro homónimo en la Biblia, es nada menos que uno de los genocidas más grandes en la historia de la humanidad.  Léalo.   Asómbrese cómo pasó a espada a mujeres, viejos y niños de los pueblos que invadieron.  El mismo Dios que les dijo "no matarás" les ordenó estrellar a los niños "enemigos" contra las paredes (Isaías 13:16).  

¿Qué actitud debemos asumir ante los ataques continuos de estas personas contra la explicación sencilla y obvia de la evolución?  No puede ser el silencio.  Tampoco puede ser una postura defensiva.  Tenemos que tomar la ofensiva.  Tenemos que educar, explicar y desenmascarar sin miedo las mentiras que se predican desde múltiples púlpitos y foros.  Mentiras que usan para subyugar a las mujeres, para sustentar una falsa superioridad de los hombres sobre ellas, para condenar a las lesbianas y homosexuales, para maltratar a los que tienen creencias distintas y para discriminar a todos los que no piensan igual.  Basta.

A los que piensan como yo les lanzo el reto.  A las trincheras de lucha.  A tomar posiciones.  A encender la lámpara del conocimiento y ponerla sobre un candelero alto para que ilumine bien (Mateo 4:21).  No sea que volvamos al oscurantismo, a un mundo acechado por los demonios de la ignorancia.  

Sé lo que dirán los creacionistas que me lean. Es cosa del diablo, dirán. Es el enemigo, asentirán con sus cabezas.  Pero no.  No es un asunto diabólico sino científico.  Somos productos de la evolución.  Un proceso natural en el cual no se puede creer porque no es una religión.  La evolución se entiende o no se entiende.  Pero es la única explicación científica para el origen de las especies.  La incapacidad para entenderla no constituye evidencia de que no ocurrió y mucho menos de que no está ocurriendo.  

Si han de argumentar nos veremos en el campo de la ciencia.  A citar evidencia científica.  Los versos bíblicos estarán de más en esta discusión porque esta lucha no la podemos dar desde la fe sino desde la razón.  Si les digo que el cromosoma 2 tiene evidencia de nuestro proceso evolutivo y quieren rebatirlo no puede ser con un verso bíblico.  Si lo hacen pensaré que no entienden el argumento.

El reto está lanzado desde este blog, mi púlpito.

Edwin Vázquez de Jesús