lunes, 28 de julio de 2014

El Día que Entré a la Casa de Don Pedro Albizu Campos

Ayer fui al Mezzanine at St. Germain´s, local sito en la esquina de la calle Cristo y calle Sol, lugar demasiado pretencioso con una oferta de tapas regulares.  Lo que me llevó allí, sin embargo, además de compartir con amistades muy queridas, fue visitar la que fuera residencia del padre de la patria puertorriqueña, don Pedro Albizu Campos.  Fuimos atendidos por una chica que tuvo dificultad en identificar el partido al que pertenecía don Pedro, y que obviamente no tenía idea de la santidad histórica del lugar.  Pero no se le pueden pedir peras al olmo.  Para los que conocemos un poco de historia de Puerto Rico, autodidactas, por supuesto, ya que el sistema de educación nos ha negado la misma, estar allí es sentir a don Pedro.  Nos sentamos en el que fuera uno de sus cuartos, y me paré en uno de los balcones que dan a la calle Sol, como él lo hiciera hace tantos años.


En ese lugar sacrosanto, el 30 de octubre de 1950 fue arrestado entre tiros este patriota que tenía muy claro qué es ser puertorriqueño, con un sentido de dignidad puro, de ese que escasea en el país de hoy. Ese día se levantó en armas la crema y nata de la puertorriqueñidad contra el gobierno de Estados Unidos en lo que se conocería como el Grito de Jayuya, del que nunca te hablaron en la escuela ni en la universidad cómplice del colonialismo.

Cuando vayas, siéntate en la barra y mira hacia la pared derecha.  Todavía están allí los huecos de las balas disparadas tratando de asesinar a don Pedro, testimonio mudo de la traición a la patria por parte de Luis Muñoz Marín, a quien Pablo Neruda llamaría Judas y gusano.

El día que nos unamos a las naciones soberanas del planeta entraremos al lugar y, como el Jesús en el templo profanado, lanzaremos mesas, sillas y licores por las ventanas que dan a la calle Sol y a la Cristo, y declararemos el lugar un museo viviente de don Pedro Albizu Campos, padre de la patria puertorriqueña.

Algún día.


Bon inde Yuesei

Les incluyo la letra de la canción "Born in the USA, que gringos de extrema derecha usan en sus actividades porque desconocen su verdadero significado. La canción es una severa crítica social de Bruce Springsteen (the Boss) a la invasión de Vietnam por los EEUU. 

Ayer 26 de julio varios estadistas la usaron en una marcha, cantando como papagayos "Bon inde yuesei". 


domingo, 20 de julio de 2014

Pollos e Iguanas de mis Vacaciones en Cabo Rojo

Regresé a Cayey de mis vacaciones en Cabo Rojo. Me quedé una semana en un lugar de Combate donde prácticamente no había señal de celular. Estar desconectado es una sensación extraña, tras años de conexión constante. Eso nos cambia. Empecé a disfrutar de detalles que enriquecen nuestras vidas. A través de mis caminatas por una playa desierta aprecié los caracoles, o por lo menos el carbonato de calcio que nos dejaron, y por un pequeño bosque vi de cerca auras (Cathartes aura), buitres que sobrevuelan desde la zona de Ponce hacia el oeste, en busca de la carroña de animales muertos. El número de flamboyanes (Delonix regia) encendidos de flores era impresionante, y los había rojos, anaranjados y amarillos. También vi muchas iguanas o gallinas de palo (Iguana iguana), precisamente comiéndose las hojas de los flamboyanes. Por las mañanas me despertaba el cantar de aves para mí desconocidas. Ciertamente los pollos que rodean mi casa cantan distinto. Había uno que hacía un sonido como el de la alarma de los camiones de basura cuando dan reversa. Más de una vez me asomé temprano esperando ver a los basureros, que creo es como se le dice a los que llevan a cabo esa digna labor. 

Así estuve los primeros días de la semana. Por supuesto fui par de veces a la playa, que es mi número límite para tostarme al sol. Uno de los días, tras identificar un hermoso árbol a la orilla de la playa de Mojacasabe, nos sentamos frente al árbol a disfrutar de su sombra.
La playa estaba prácticamente vacía ese día de semana. Aún así vino una familia como de diez y colonizaron la parte de atrás de mi arbolito. Miré incrédulo alrededor a todos los espacios disponibles, pero como las cosas están como están, me quedé callado. Supongo que el sol sale para todos, y las sombras que nos cobijan deben compartirse; hasta que uno de ellos plantó un hibachi a mi lado y procedió a encenderlo. Le pregunté si en serio iba a encender aquella cosa sin avisarme y sin pedir permiso. Le dije que éramos asmáticos (no es cierto), y que él no tenía derecho a violar mi lebensraum de esa forma. Entonces me dijo, como si no entendiera mi molestia, qué él había tomado en cuenta la dirección del viento antes de ponerlo. Esa era una discusión que yo no iba a ganar, así que cogimos nuestras cosas y nos fuimos. 

 Ya para el cuarto día la falta de internet estaba haciendo mella en mi bienestar emocional. Descarté el deseo de conexión digital como una enfermedad de la sociedad moderna y volví con mis caminatas apreciando la naturaleza, seguidas por largas horas leyendo y durmiendo. Claro que me molestaba que no podría ver las series de Netflix que me había propuesto disfrutar a través de mi celular con conexión 4G LTE ilimitado. En el lugar había una piscina que visité frecuentemente porque el agua no es salada y uno no sale lleno de arena por cuanto orificio tiene en el cuerpo. Eso sí, tenía que ser después de las cinco de la tarde porque ese sol del oeste no es para seres humanos. Uno puede morir de insolación, o de cáncer de la piel. o de alguna otra enfermedad catastrófica. 

 Para el quinto día los pollos me estaban irritando. Todas las mañanas con el canto de camión de basura, y otros pájaros que, aunque cantaban bonito, nunca antes había escuchado y eso me causaba disonancia cognitiva, y yo no llegué para eso. Probablemente pájaros del norte que migraban a Cabo Rojo a jorobar la pita. Miraba el flamboyán del frente y ahora me molestaba sobremanera ver a las iguanas comiéndole las hojas, tan lindo que estaba, y empecé a desear tener un arma de fuego para enviarlas directo al infierno de las gallinas de palo. 

 El sexto día ya no aguantaba a los pollos basureros y salí a confrontarlos. Al salir inmediatamente se callaron. Entré al apartamento y volvieron a cantar. Salí y se callaron, Entré y cantaron. Charlatanes.  El último día empacamos y salí a toda prisa del lugar, al fresco de Guavate y al canto de pollos conocidos. A internet 4G LTE ilimitada. Pero juraría, por los ruidos que escuchaba por la autopista, que los pájaros malditos me siguieron todo el camino hasta Cayey.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Carta Abierta al Gobernador de Puerto Rico

18 de diciembre de 2013
Cayey, Puerto Rico


Sr. Gobernador:


En pleno siglo 21, con una economía globalizada y una competencia feroz por los mercados emergentes, tanto en el sentido geográfico como en el tecnológico, Puerto Rico se encuentra ante una encrucijada: seguir el camino de la mediocridad que nos trajo aquí, al que nos trajeron aquí, u optar por ser un país de primera. La solución a nuestros problemas se cae de la mata.  Otros países la vieron, la agarraron y corrieron con ella hacia el futuro.  Lo hizo Singapur, Finlandia, Corea del Sur, Taiwán y tantos otros países que nos han dejado perdidos en esta carrera.  La cacarean los políticos de turno, de todos los partidos, cuando se les pregunta cómo salir de este atolladero porque ellos la conocen.  La solución es tan obvia que rueda hacia la boca como El Contemplado de Pedro Salinas: es la educación.

El gran programa de país que todos reclamamos es ese: hacer un esfuerzo concertado para convertir nuestro sistema educativo en uno de los mejores del planeta.  Tenemos los recursos humanos para lograrlo.  Tenemos maestros de primera en las escuelas, profesores de primera en las universidades y estudiantes que no tienen nada que envidiarle a los demás del mundo.  Más aún, tenemos la disposición plena y absoluta de hacer lo que haya que hacer para lograrlo.  Nosotros los educadores estamos claros; son ustedes los gobernantes los que están confundidos.  Todo lo ven nublado por pequeñeces administrativas y las peleas políticas de turno.

Señor gobernador, demuestre que entiende lo que hay que hacer.  Fortalezca nuestro sistema educativo incentivando a nuestros maestros, diciéndoles con sus acciones que los respeta, los apoya y los valora. Comience sacando sus manos del sistema de retiro de nuestros docentes, y sígalo anunciando un aumento de salario justo y adecuado para ellos y ellas. Con esa acción comenzaremos la marcha hacia un país de primera.  Fortalezca la educación, que lo demás vendrá por añadidura. La alternativa es el abismo.


Edwin Vázquez de Jesús
Catedrático
Universidad de Puerto Rico en Cayey


jueves, 28 de noviembre de 2013

La Historia del San Givin Boricua

Sucedió que hace muchos años un grupo de boricuas escapó de la persecución religiosa en la isla y se montó en un barco llamado La Flor de Mayo, que se dedicaba a hacer mudanzas. Y llegaron a algún lugar de la costa este de lo que sería Estados Unidos y allí la montaron con fiestas y Medallas. 

Pero cuando se metió el frío pelú de noviembre muchos murieron, excepto los que venían del centro de la isla pues estaban acostumbrados al frío (que es la razón por la que la mayoría de los boricuas modernos descienden de cayeyanos).  Entonces les dio un hambre canina y no tenían nada que comer. Había por aquellos lugares unos indios (que no eran de India porque Colón era un animal) les ofrecieron pavo. Los boricuas lo probaron y lo escupieron declarando que aquello sabía a mier...bueno, digamos que no les gustó. Claro que uno de ellos siempre andaba con orégano, ajo, recao, cebolla y hasta la madre de los tomates y lo adobó como si fuera un puerco. Le llamaron el pavochón.

A los indios no les gustó mucho la cosa y se fueron disgustados ( ya nada sería igual entre ambos grupos). Los boricuas se comieron los pavos como si fuera navidad y le dieron gracias a dios.  Desde entonces todos los noviembres los boricuas celebran este suceso. Le llaman San Givin y lo celebran amaneciéndose frente a una megatienda para comprar un televisor.

domingo, 10 de noviembre de 2013

El Bochornoso Olvido a Chuíto el de Cayey

Jesús Ríos Robles era un jayuyano que vivió en Cayey y ganó fama durante los años 1930s por su gran don de improvisación.  Cayey lo adoptó hasta tal grado que fue conocido como Chuíto el de Cayey, distinguiéndolo así de otro Jesús de prominencia en la música campesina, Chuíto el de Bayamón.  

En la tristemente descuidada plaza pública de Cayey hay un busto dedicado a él.  El descuido, el olvido y la excreta de las aves lo han ensuciado.  Mirarlo da pena.  Espero que los responsables en la administración cayeyana tomen cartas en el asunto y de paso limpien la plaza completa.  


Este es el sucio busto dedicado a Chuíto el de Cayey
sito en la Plaza Pública de Cayey



sábado, 2 de noviembre de 2013

La Falacia del Beneficio de la Leche Baja en Grasa

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Una de las primeras cosas que hacen las personas que se ponen a dieta es cambiar el consumo de leche regular a leche baja en grasa.  Lo hacen ante la percepción equivocada de que esta última representa una reducción significativa en el número total de calorías que consumen.  La realidad es que la leche reducida en grasa contiene una cantidad considerable de calorías que provienen del azúcar de la leche, la lactosa.  Por ejemplo, una tasa de leche con grasa reducida al 2% contiene unas 120 calorías (una tasa de leche regular contiene 146).  Hay varias cervezas que tienen menos calorías que eso.  

El envase debió decir "reduced".  
Aparte de eso algunas personas creen que la leche reducida contiene mucho menos grasa que la leche regular o entera.  Esta es la realidad: la leche leche regular contiene un promedio de 3.6% de grasa por lo que que cuando consume leche reducida al 2%, la diferencia es de solo 1.6% entre ambas (aunque la diferencia represente un 44%).  Así que usted está sacrificando el sabor típico de la leche fresca por una que casi no tiene sabor. No vale la pena.  Más aún cuando usted podría eliminar el consumo de la leche por completo ya que esta no es necesaria.  Los nutrientes como vitamina D y calcio se pueden obtener de una dieta balanceada.  De hecho, el estado genético natural de los humanos es ser intolerantes al consumo de leche.  

El consumo de este producto está sustentado sobre la idea incorrecta de que es esencial para la nutrición.  Se une así a la falacia del consumo de agua alcalina, colágeno hidrolizado y el azúcar de dieta.  

domingo, 20 de octubre de 2013

El Vaso Medio Vacío.

Siempre he dicho que un vaso con agua hasta la mitad no está medio lleno sino medio vacío. Algunos interpretan este "conundrum" como un reflejo del pesimismo (medio vacío) versus el optimismo (medio lleno). Pero como he argumentado otras veces, los que ven el vaso medio vacīo son los que mueven el mundo, tratando de llenarlo. Los que lo ven medio lleno muchas veces se duermen en la complacencia. 

Hoy le pregunté a mi hija Camila cómo estaba ese vaso con agua hasta la mitad y me dijo que medio vacío. Cuando le pregunté el porqué de su respuesta me dio una prueba genial e irrefutable de nuestra opinión compartida. Me explicó que el vaso está medio vacío porque uno no le echa más agua por debajo sino por arriba. 

Fuera con el testigo. 

sábado, 19 de octubre de 2013

Obama quiere mi número.

Le di el artículo al cajero para que lo cobrara.  Lo pasó por el escáner y me pidió el número de teléfono.  Le contesté que no.  Me miró serio, me volvió a pedir el número de teléfono y le repetí que no.  No sé qué músculos faciales se le contrajeron pero noté total confusión en su cara.  Entonces de manera suplicante me dijo -pero es para los "rewards"-   Lo miré con absoluta seriedad y enfocando mis pupilas en las de él le dije -No me interesan los "rewards"-.  

Noté que sus dedos se congelaron sobre la caja registradora, como buscando qué botón oprimir en caso de clientes rebeldes que se negaban a decirle el número de teléfono.  Finalmente se le desenredaron algunas neuronas en el cerebro y pudo cobrarme el artículo.

Yo me fui pensando que si Obama quiere mi número de teléfono debe buscarse otro truco.  En todo caso que me mande a Michelle para que me lo pida.